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Participación en Revista Indios

A propósito de las marchas y protestas, RENDICION DE CUENTAS “SOCIETAL”

20 Nov

COMPARTO UNA PARTE DE LAS CONCLUSIONES QUE ENCONTRÉ EN ESTUDIO PREVIO SOBRE LA RENDICIÓN DE CUENTAS DESDE EL ANGULO SOCIAL.

La rendición de cuentas es un mecanismo mediante el cuál se intenta controlar a los agentes del gobierno de tal manera que se persigan objetivos coincidentes con los intereses de la sociedad a la que representan. Es el monitoreo y el establecimiento de los límites a la actividad de representación, y debe ser parte esencial en las democracias modernas. “Existe un consenso casi universal según el cual la principal virtud de la democracia es que permite cambiar de gobernantes sin violencia, y que ofrece además esa posibilidad en plazos razonables y regulares. Pero no es tan evidente, en cambio, que la democracia permita que los electores impongan sus necesidades y sus exigencias a los gobernantes, es decir, que éstos actúen como agentes representantes de los gobernados, en vez de dejarse llevar por sus propios intereses, ambiciones o por otros fines distintos de los que desean los electores” (Schedler, 1999).

La primera conclusión a la que llegamos al observar como se conceptualiza esta rendición de cuentas o accountability es que es un fenómeno que funciona bajo una dinámica entre dos partes (representante y representado), en forma de oferta y demanda de accountability, no es sólo el político quien debe ser sujeto de análisis, sino que la demanda de rendición de cuentas, que es practicada por el ciudadano es también imprescindible. Es decir, la participación de los representados es insoslayable para el funcionamiento correcto de los mecanismos de accountability.

Una  segunda conclusión importante es entender que la rendición de cuentas, en ese afán de transmitir información entre el gobernante y el ciudadano, consta de tres aspectos: La difusión de información, la justificación y la consecuente sanción (o respuesta positiva) ante dicho intercambio. Los tres aspectos deben cumplirse puesto que la falta de uno de ellos hace deficiente al esquema completo de rendición de cuentas. Principalmente, subrayamos a la sanción como el elemento más importante, y también el menos apreciado o practicado el día de hoy. Ante las demandas de mayor accountability, los gobiernos han optado por apertura y transparencia, pero es imprescindible que existan capacidades para sancionar a los representantes ante sus acciones. La posibilidad de sanción del ciudadano a sus gobernantes es un incentivo crucial para la verdadera representación política.

Usamos las investigaciones de Guillermo O’Donnell para hablar de dos sentidos en la operación de la rendición de cuentas; el horizontal, que supone una dinámica entre instituciones del estado (monitoreo, contrapesos y división de poderes) que ayuda a limitar las actuaciones de las mismas, y el vertical, en el cual la responsabilidad del gobierno se dirige de manera más directa hacia la sociedad. Ésta última la dividimos en electoral y “societal”. Justamente será la rendición de cuentas societal a la que se le dará más importancia si nos situamos en el caso mexicano.

Concluimos también que es imperativo entender los sentidos en los que opera el concepto de accountability, no como sustitutos uno de otro, sino complementarios, pues pueden existir deficiencias en cada uno de ellos. Si se apunta a una rendición de cuentas eficaz que garantice una democracia representativa, se deben entender las limitantes de cada sentido, y buscar que tanto el monitoreo vertical como el horizontal estén presentes simultáneamente.

En el caso mexicano las limitantes de la rendición de cuentas horizontal, expresadas como una división de poderes poco representativa, un marco legal débil (precaria  institucionalización) que es causa y efecto de altos niveles de corrupción, así como poca autonomía o escasa capacidad de sanción de parte de instituciones especializadas, etc. nos llevan a pensar en la importancia de la accountability vertical. A su vez, el sentido vertical de la rendición de cuentas tiene grandes deficiencias cuando se refiere al ámbito electoral por la poca claridad del voto como herramienta informativa (o herramienta de evaluación), y especialmente en México por la inexistencia de reelección inmediata para los representantes. Pareciera que el caso mexicano desde el sentido horizontal o vertical de rendición de cuentas, carece de fundamentos reales para sancionar a los representantes y dificulta la atribución de responsabilidades por parte de los ciudadanos.

Derivado de dichas limitantes, se debe abordar con mayor interés la rendición de cuentas societal, que implica el diálogo más directo entre representantes y representados (aunque sujeto a deficiencias también que se comentaban anteriormente por su carácter informal). Como lo señala Peruzzotti (2012), el ejercicio de accountability ya no es sólo una prerrogativa de instituciones estatales, hay una variedad de actores sociales que se envuelven en acciones cuya meta es promover mayor responsabilidad democrática en gobiernos. Y añade que mientras votar puede ser un momento definitorio en la vida pública, los ciudadanos tienen foros y herramientas alternativas para que sus demandas se escuchen entre los periodos electorales.

Ésta rendición de cuentas societal, deriva de la participación de la ciudadanía en organizaciones, manifestaciones, medios de comunicación, etc. o métodos no institucionales para demandar, sancionar directamente o buscar activar otros mecanismos de rendición sobre los representantes. “Las iniciativas de accountability social inciden en el funcionamiento de los mecanismos verticales electorales y horizontales de dos maneras fundamentales: en primer lugar, señalando déficit o aspectos problemáticos en el desempeño institucional de distintas agencias y organismos, y en segundo lugar forzando la activación de dichas agencias a través de la presión social y mediática.” (Peruzzotti, 2006)

“Ya no basta con ganar unas elecciones, los ciudadanos exigen transparencia en la acción de gobiernos y posibilidades de participación en aquellos asuntos que los afecten. Y es responsabilidad de los poderes públicos, abrir esas ventanas de diálogo permanentes.” (Calderón, 2012) Participación activa en co-gobernanza, donde incluso el ciudadano puede estar involucrado en el diseño de políticas y desarrollo de acción estatal, puede ser una solución factible bajo un esquema de democracia más directa, si se aprovechan las posibilidades que nos dan las nuevas tecnologías de información. “Nuevas configuraciones de redes sociales (digitales) pueden llevar a nuevos movimientos políticos, antes desconectados y, como entidades subdesarrolladas, a transformarse y elevarse a posiciones preeminentes” (Castells, en Safranek, 2012). No se debe olvidar la presencia de internet como ese canal innovador de participación, que en palabras de César Calderón (2012), promotor de los gobiernos abiertos a dicha tecnología, “ya esta cambiando la forma de hacer política a nuestro alrededor, otorgando al ciudadano un espacio central del que hasta ahora no disponía.”

Hoy en día, los niveles de animadversión política, la falta de confianza en los representantes, la impunidad, la corrupción y la desafección partidista, no son más que una muestra del distanciamiento entre los representantes y los representados. Un déficit que se vuelve insostenible en las democracias actuales y que invita claramente a continuar buscando nuevos espacios para incrementar la rendición de cuentas y reevaluar a las democracias representativas como tales.

BIBLIOGRAFIA:

  • CALDERON, César (2012) “Otro Gobierno”.  Edit. Algón Editores. España.
  • O’DONNELL Guillermo, (Octubre, 2004) “Accountability Horizontal: La institucionalización legal de la Desconfianza Política”. Revista Española de Ciencia Política Num. 11
  • PERUZZOTTI, Enrique (2006). “La política del accountability social en América Latina.” En E. Isunza & A. Olvera (Eds). Democratización, rendición de cuentas y sociedad civil: participación ciudadana y control social. Edit. Universidad Veracruzana. México.
  • PERUZZOTTI, Enrique (2012) “Broadening the Notion of Democratic Accountability: Participatory Innovation in Latin America” Northeastern Political Science Association..
  • SAFRANEK, Rita. (2012) “The Emerging Role of Social Media in Political & Regime Change” Proquest Discovery Guides http://www.csa.com/discoveryguides/discoveryguides-main.php (online)
  • SCHEDLER, Andreas. (1999) “Conceptualizing Accountability” en Cuadernos de Transparencia. IFAI. México.
  • SCHEDLER, Andreas; DIAMOND, Larry y PLATTNER, Marc. (1999) “The Self-Restraining State” Lynne Rienner Publishers. London.

Harrison, el Oportuno.

23 Sep

Martes de tráfico monumental. Aprovecho para compartir unas cuantas joyitas musicales (y sus respectivos “videoclips”) que amenizaron el fin de semana.

Un pequeño video en redes sociales me encaminó a los Beatles por enésima ocasión. Si ya sé, ya chole. Pero aunque se ha hablado de todo y desde todos los ángulos sobre la banda, lo que a mi me llamó la atención en esta ocasión, fue lo mucho que hubo que esperar a George Harrison.  Si hubiera un recorrido por los éxitos del cuarteto, a pesar de haber ciertas joyas suyas en los primeros discos, como “Don’t Bother Me” (1963), que es de las favoritas de un servidor,  y la increíble “If I Needed Someone” (1965)  probablemente no sería sino hasta pasada la mitad del camino, cuando comenzaríamos a ver la consistencia y la calidad con la que componía George.

Por supuesto que esa consistencia no llegó tarde, ni tampoco temprano. Son de esas cosas que llegan cuando tenían que llegar, o no llegan nunca. Harrison fue oportuno para completar, retar y acompañar a Lennon y McCartney en la segunda mitad de la histórica carrera de la banda.

El binomio Lennon/McCartney no sólo era prácticamente imposible de superar, sino que justo pasada la cúspide de sus trabajos en conjunto, más o menos al terminar el Sgt. Pepper’s Lonely Heart’s Club Band, era impensable entender canciones que siguieran elevando al grupo como tal. Y si, hay que reconocer que la vida posterior al “Sargento Pimienta” fue más bien un conjunto de esfuerzos individuales (que no es decir poco) y que a pesar de una constante innovación e impacto en la cultura de los sesentas, no puede caracterizarse como la composición en grupo que los caracterizaba en los primeros discos.

Es en este escenario donde llega George. El que a mi parecer siempre fue el callado y tímido, el fiel de la balanza entre el otro par de genios, el recatado. Harrison irrumpe en esa exhibición de esfuerzos y talentos individuales para demostrar que no era un integrante plano y aburrido, sino bastante profundo, cosa que las tomas en blanco y negro nos habían hecho confundir.

¿Quién puede decir que While My Guitar Gently Weeps llegó tarde? Es la canción perfecta para enfrentar y segmentar la calidad de las composiciones de Lennon y McCartney. (Siempre es bueno tener una banca de calidad para presionar a los titulares)

Realmente empezó a asomarse como compositor en Revolver, el álbum del que se dice salen varios géneros musicales. El Sr. Harrison, en lugar de seguir el mismo camino que sus compañeros, recurre a otras influencias y trae cosas completamente nuevas, como “Love You Too” (1966).

Y  a su vez, no deja de componer canciones que acorde a la dinámica del grupo se vuelven clásicos de ese disco, de la banda y probablemente de la década de los sesentas como “Taxman” (1966).

Listo, una vez abierta la ventana, llegaron los éxitos, uno tras otro. Y es que para mí, llama la atención que muchos de los siguientes umbrales musicales fueron completamente conquistados por los Beatles gracias a las canciones de Harrison. Es un elemento fundamental en el álbum blanco en donde se planta frente a sus compañeros al mismo nivel. Hasta parece claro que mucho del material lo había trabajado durante un buen tiempo y no se había materializado en una grabación. Quizás por la sombra que provocaban Paul y John, o simplemente porque los tiempos para el autor no eran los adecuados.

En ese caótico Álbum Blanco, se descuelga con varios trancazos, entre ellos Piggies y Savoy Truffle, que acompañan a la que puede ser para muchos una de las mejores canciones de cuarteto, la antes mencionada “While My Guitar Gently Weeps” (1968). Aquí en versión acústica:

Y gracias a dicha participación y consistencia, se vuelve un imprescindible hacia los últimos trabajos de la banda con lo que para mi es lo mejor de su carrera (y la de los Beatles). Acá unas muestras:

FOR YOU BLUE – LET IT BE 1970

OLD BROWN SHOE –  1969

SOMETHING – ABBEY ROAD 1969

Sin duda, ni tarde ni temprano, Harrison merece estar a la altura de cualquier otro.

HERE COMES THE SUN – ABBEY ROAD 1969

Y ya. Termino bien clavadote. Fue el Beatle oportuno. El que supo cuando explotar, y a su vez presionar para que como banda se siguieran renovando. Para un humilde servidor, es probablemente el integrante que vio más a futuro estando en la banda y de alguna manera el más influyente en sus compañeros.

 

La Herencia de Julián

26 Jul

Los amigos de La Turba (laturba.mx) amablemente premiaron este texto con el que nos despedimos de Brasil 2014.

http://laturba.mx/la-herencia-de-julian/

Gracias.

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